lunes, 4 de julio de 2011

TORROT TRAVELLER: RESTAURACIÓN DE UNA BICICLETA

Estoy a favor de darles una segunda oportunidad a ésas bicicletas abandonadas en garajes, trasteros y patios. Seguramente, muchas de ellas apenas necesiten una mínima puesta a punto para que puedan ofrecernos kilómetros de diversión saludable y buenas sensaciones. Hace ya un tiempo os comentaba en un post cómo mi hermano se había hecho de una bicicleta de carretera para mí. La pobre había pasado unos quince años encerrada en el almacén de un amigo.

La Torrot Traveller el día que llegó a casa.
Aunque mi primer pensamiento fue convertirla en una máquina rutera capaz de ser equipada con trasportín y alforjas, finalmente cambié de parecer y me incliné por revivir su vena deportiva respetando, eso sí, el máximo de elementos originales que me fueran posibles.

Así fue el renacimiento de esta Torrot Traveller.

Primeramente, se desarmaron todas y cada una de las piezas que componían la bicicleta y, a su vez, éstas fueron desmontadas en sus elementos más básicos. Lo que antes era algo totalmente reconocible (una bicicleta), pasó a convertirse en unos pocos hierros (horquilla, cuadro, manillar) y unas bolsitas de tornillería y piezas variadas.

Comienza el despiece

Aspecto del desviador, manchado y con algo de óxido
El desviador poco tiene que ver con el que montaba originalmente (seguramente un Simplex)

Las "manetas" del cambio

La bici casi totalmente desmontada
El siguiente paso fue revisar cada componente para reparar y/o sustituír los que estuvieran dañados o faltos de ajuste.
Al mismo tiempo, se comenzaron a desmontar las ruedas pieza a pieza y, para nuestra sorpresa, descubrimos que no podíamos sacar los piñones de la rueda trasera debido a que ninguna de las bocas actuales para tal menester nos era útil; o eran demasiado pequeñas o demasiado grandes.
Este fue un gran contratiempo, puesto que era la rueda que necesitaba más arreglos, pero, tras intentarlo en varias ocasiones, no se puedo llegar a un resultado aceptable, por lo que se decidió sustituírla por una nueva.
El siguiente paso fue limpiar y pulir estas piezas para, a continuación, volver a unirlas. De esta forma, platos, bielas y otros elementos volvieron a recuperar el brillo de antaño.

Algunas piezas ya listas y otras esperando su turno.
Una vez que todas estas partes estuvieron listas, centramos nuestros esfuerzos en el lijado de la bicicleta para eliminar cualquier rastro de pintura y óxido.
Se quitaron todos los adhesivos del metal y se lijó a mano todo el conjunto, tras lo cual se le dio un capa de imprimación.

El cuadro listo para el lijado

Mi hermano, Felipe, dando el visto bueno a la capa de imprimación
A continuación, se pintaron el cuadro y la horquilla de unos colores llamativos a la vez que bien visibles. El diseño y disposición de éstos se debe a mi hermano y a mi padre.
La última parte pasó por recomponer la bicicleta añadiéndole las piezas ya reparadas, limpiadas y pulidas. Además, se añadieron elementos nuevos como frenos, pedales, neumáticos y un sillín.

La "nueva" Torrot Traveller

El aspecto del cambio. Como se puede observar, los piñones de la rueda trasera están bastante mal.

Vista del conjunto de pedalier, desviador y cambio trasero restaurados y los pedales nuevos

Las manetas de freno una vez finalizada

Vista frontal del resultado final
A pesar de las fotos del resultado, la restauración no estaba completa del todo. Faltaba afinar los cambios, ajustar alguna que otra tuerca y sustituír la dañadanrueda trasera por una nueva.
Estos últimos retoques fueron llevados a cabo en el taller de Bicicletas M1, donde el buen hacer de Andrés, su dueño, dejó mi “nueva” montura en perfectas condiciones.

El resultado de esta transformación ha sido una bicicleta ligera, fiable y con la que se disfruta cada pedalada. El único “pero” es la fuerza del freno delantero, algo blando para mi gusto (no se le puede pedir más con lo que lleva montado).

Ahora, es el turno de que mi otra montura también pase por una sesión de pintura y maquillaje...

La próxima "víctima"
La vida es como andar en bicicleta.
Para mantenerte en equilibrio,
tienes que seguir moviéndote.

Albert Einstein